miércoles, 14 de enero de 2009

Gabriela y Julián

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Gabriela y Julián iban felices en su caminata por el parque, riendo, bromeando, y desparramando los pochoclos que recién habían comprado, por todo el suelo. De repente Gabriela recibe un mensaje de texto y su cara se transforma de una forma muy brusca. Pasó de una enorme sonrisa, a una cara entre preocupación y dolor. Lo tomo a él del brazo y lo llevo hasta un banco que estaba situado a unos metros de ellos.

-Tenemos que hablar… antes de que te enteres por otra persona- dijo, con la voz mas seca que él había escuchado jamás.

-¿Qué pasó? Me estás asustando…- dijo mientras largaba un suspiro.

-Mira… vos sabes que yo te amo más que a nadie en el mundo, vos sabes que sos el amor de mi vida… ¿lo sabes bien eso no?-

-Si mas vale mi amor…yo también te amo, pero no entien..-

-No no, pero… ¿sabes que nunca te querría lastimar no?- interrumpió Gabriela, mientras movía sus manos con cierto nerviosismo.

-Si Gabi, obvio, ya lo se… ¿y entonces?- preguntó Julián cada vez mas preocupado, y sin alejar ni por un segundo su mirada de los ojos de su novia.

-Sabes, yo no lo hice apropósito, vos sos el hombre de mi vida… pasa que bueno, se dieron las cosas, la situación se dio así, yo no te cagué.-

-¿Cómo que no me cagaste? ¿Me podes explicar de una buena vez Gabriela?-

-Ves, ya te enojaste y todavía no te conté… yo no te puedo contar si ya se que te vas a enojar así, que te vas a poner en pesado… no, no, yo así no puedo…-

-Ehh, a ver. Gabi, no te hagas más la pelotuda y habla de una buena vez. Sabes que tengo la paciencia mas grande del mundo, pero ya me estas haciendo poner mal, por favor. Yo nunca me enojé por nada, así que, confiá en mí… ¿Qué pasó?- y ya con un tono de voz mas severo, que denotaba su nerviosismo, la miró fijo a los ojos, con la mirada mas penetrante que ella haya visto jamás.

-En la fiesta del otro día, esa que no fuiste porque te dolía la cabeza… bueno Bruno… me es difícil decirte esto entendeme, yo te quiero tanto…-

Tragó saliva, miró hacia el suelo, y se tapó el rostro con las manos. Algunas lágrimas lograron escaparse de sus ojos, pero rápidamente él logró secarlas.

-¿Hace cuánto tiempo viene pasando esto?-

-¿Cómo hace cuanto tiempo? No, no, entendiste cualquiera…-

-¿HACE CÚANTO TIEMPO GABRIELA?-. En su gritó lograba percibirse el dolor de su corazón, la decepción y al mismo tiempo, esa furia que lo comía por dentro.

-3 meses… pero mi amor, dejame que te explique, no es como vos lo pensás…-

-Bruno está enamorado de vos desde siempre. Desde que entré a la secundaria y nos hicimos íntimos amigos, de lo único que me habla es de lo maravillosa que es su mejor amiga de la infancia… la cual nunca le dio bola. Solamente por cínico que es, nos presentó… pero nunca, nunca dejó de pensar la manera para enamorarte, y vos…- no pudo terminar. Su dolor se manifestaba en su rostro y en sus lágrimas.

-No se que decirte… no puedo creer que digas esto de tu mejor amigo. No puedo creer que te enojes así. Ya van casi 3 años que estamos juntos, pensé que me conocías… ¿no te dabas cuenta de que las cosas estaban mal? ¿No notabas que yo estaba triste? Necesitaba amor Juli, ese amor que vos hace rato dejaste de darme, ese amor que entre nosotros llevaba muerto unos cuantos meses ¿cómo podés ser tan ciego? Nunca ves lo que no te gusta, pero la realidad es así Juli, y quieras o no yo ya estaba siendo muy infeliz a tu lado. Me hiciste pasar momentos maravillosos, y cosas de las que te juro, que nunca me voy a olvidar. Pero Juli, despertate… todo termina, y vos sos el único que no querés verlo. No creo merecerme esto que me estás haciendo la verdad…ensima que tuve la valentía de venir a hablarte.-

Se paró y se fue, sin decir nada. Se fue caminando lentamente, esperando algún milagro. Se fue, mientras las lágrimas le brotaban sin parar, y la angustia se apoderaba de él. En su rostro se veía el dolor, y el corazón le dolía, tanto. Iba caminando hacia ningún lugar, buscando nada, solo movía sus piernas para saber que aún estaba vivo. Esperando quien sabe qué, solo caminando.

De pronto, sin darse cuenta, cruzó la calle. Sin darse cuenta iba caminando sobre el asfalto. Sin notar que los autos seguían pasando. Sin percibir que el mundo a su alrededor seguía moviéndose. Aquella camioneta no tuvo tiempo de esquivarlo, y casi sin darse cuenta… se lo llevó. Murió casi sin saberlo, casi sin notarlo. Murió ya estando muerto. Él murió al saber que ella no lo amaba.

Ella, en la vuelta hacia su casa, vió un tumulto de gente, y se acercó, curiosa. Lo halló a él, desplomado en el suelo, claramente muerto. Entre empujones y gritos logró ponerse a su lado. Llorando, tocó su rostro, y apoyó su cabeza en el pecho de su difunto novio. En ese momento, en aquel instante en el que sintió que él aún estaba vivo, en aquel segundo de su vida, se dio cuenta que lo amaba más que a nada en el mundo.

-Te amo mi amor, más que a nadie, más que a nada, sos el amor de mi vida, y no te quiero dejar nunca, nunca…-

Pero él, nunca lo supo.


2 comentarios:

Miss Antropía dijo...

Triste historia. Saludos!

Edgar Marmolejo dijo...

Oye, qué historia tan trágica, espero que no haya sucedido en verdad, aunque parece algo que pudo pasar. Me gustó tu blog, me dejó muy interesado. Salu2.